Otra noche la cubierta es mi cama,
otra noche el cielo mi manto.
Infinitas luces y una sola llama,
oigo del mar su canto.
Ya no me creo tus mentiras
pero me sigo engañando a mi mismo.
Ya no se cierran algunas heridas,
pero tus ojos ya no son un abismo.
Tengo la Luna a mi alcance
y miro a las estrellas.
Ella responderá apremiante,
yo sólo las escucho a ellas.
Sigo soñando despierto,
con lo que no puedo conseguir.
Sigo sin darme por muerto,
sigo diciendo... no me voy a rendir.
