Hoy el desierto no ha sido tan duro. Pero por la noche antes de dormir, te gustaría contarselo a alguien, te pasas media hora pensando si gritarlo al viento, si mandar un mensaje a la antigua usanza, para que alguien lo recoja. Finalmente decides que; primero es muy pronto para cantar victoria, aunque sólo sea una pequeña victoria de un día y segundo, no debes molestar al viento ni a nadie con tus mensajes por un tiempo. Aunque eso, le hubiera hecho a alguien sonreír hoy.
Guardando todos estos pequeños momentos de alegría, quizás puedas ofrecer una gran alegría un día, o quizás no...
Pero quizás si.