Por eso quizás lo mejor sea adaptarse al desierto y decir pues mira que bonito es y que "agustico" se esta, pero sería mentira y el constante calor y soledad harían que tu cabeza perspicaz como ella sola se diera cuenta de que algo no encaja. Así que decides hacer otra cosa, pensar que el desierto no esta tan mal como el prado en el que estabas antes (evidentemente es mentira) pero el verde prado no esta aquí para refutarlo, no como el desierto vasto e infinito que se extiende a tu alrededor. Así que empiezas a pensar en el prado y te dices "bah, si no era tan verde" y buscas en tu cabeza, recuerdos de briznas amarillas y secas.
El prado era como un libro cerrado, como una pagina sin letras, como un mar sin olas, querías regarlo y cuidarlo, pero insistía en esconder sus penas, en no hablar cuando algo iba mal, en no decirte alguna disconformidad, por pequeña que fuera para no causar una pelea. Se asustaba el prado con facilidad? o es que le dabas miedo? Acaso temía tanto tu enfado que prefería callar y guardarse sus males por miedo a tu enfado? Bah, si no era tan verde, seguro que no era culpa mía.
No sabes si estas mejor. Si, el prado quizás no era tan verde, pero tu estabas acostumbrado a él y sabes que por cada brizna amarilla y seca había cien de un verde brillante y vivo y te gustaba ese prado. El desierto hoy no es más acogedor que ayer, pero una cosa esta clara, tendrás que aceptar que estas aquí porque ahora puedes recordar que paso con el prado.