1 dic 2012

1.C Corre

Caminando por el desierto, encontraste una gran duna y decidiste que desde ahí arriba podrías ver algo. Al subir ves algo sorprendente abajo, hay un mar y un gran barco pirata encallado, esta destrozado, debe llevar años y te acercas a ver que te puedes encontrar que te sea útil  pero después de inspeccionarlo entero solo encuentras una botella de ron. ¿por que no? no tienes otra cosa que hacer...

Después de un rato bebiendo, ves las cosas desde otro punto de vista, estas más feliz, y te diviertes, el desierto parece menos caluroso y solitario. Así que en un acto de valentía decides subirte a lo más alto del mástil del barco y poder mirar con orgullo al desierto y decir no me vencerás, yo soy más fuerte. Pero desde arriba puedes ver algo, al otro lado del mar, muy lejos, tan lejos que escapa a tu alcance puedes ver tierra,
y allí en su propio desierto puedes ver a alguien, alguien que estaba contigo en la prado. Al verla todo cambia. Te mira y la felicidad que te dio el ron de los piratas se va.

Sales corriendo de allí y escalas de nuevo la gran duna para no volver a ver nada de aquello, después de correr un rato te sientas y sin poder controlarte, empiezas a llorar, el desierto es cruel, quizás solo era un espejismo, pero te lo enseñó para que vieras que no podrías ganarle tan fácilmente. Cuando te repones, te vas a buscar una duna cómoda donde tumbarte, porque todo esto tiene una ventaja, estas tan cansado que podrás dormir.

"estáis en la playa, mirando el mar, de repente el mar se enfurece, las olas empiezan a hacerse enormes y ella se levanta y camina hacia dentro. ¿¡pero porque hace eso!?, corres, la coges de la mano y tiras, una ola enorme os cae encima y nadas, nadas, nadas hasta que consigues llegar a una casa. Fuera sabes que todo esta destruido e inundado, pero te da igual, te siente feliz porque has salvado lo que más te importa y la miras sonriendo"

El desierto es cruel, te deja soñar esas cosas, para que el despertar sea más duro, pero no salvaste el prado y ahora no queda nada, nada, nada. Sigues solo en el desierto y ahora encima con dolor de cabeza. Aunque quizás ayer diste un gran paso, conseguiste aceptar que nada volverá a ser como antes. Empiezas a caminar y consigues ver otra cosa... pero eso es parte de la siguiente historia. Mientras caminas solo puedes pensar, que el desierto... Duele, el desierto como un puñal hay veces que duele..

Semilla en la tierra- Carlos Chaouen